Sobre este lugar
El Castillo-Iglesia de Santa Catalina es uno de los lugares más singulares de Fuenllana, porque resume en un solo espacio buena parte de la historia medieval de la localidad.
El pueblo creció al amparo de una pequeña elevación junto al río Tortillo, en un enclave que ya conoció ocupación en época islámica. Allí se levantó durante el siglo XIII una fortaleza vinculada a la organización del territorio por la Orden de Santiago, en un momento en que Fuenllana comenzaba a consolidarse como uno de los núcleos más antiguos del Campo de Montiel.
Aquella fortaleza estuvo en uso hasta mediados del siglo XV, cuando fue derribada en el contexto de los conflictos nobiliarios de la época. Sobre sus restos se construyó después la iglesia de Santa Catalina, reutilizando materiales del propio castillo y manteniendo el mismo emplazamiento dominante sobre el caserío. Por eso este lugar no debe entenderse solo como un templo, sino como un antiguo castillo transformado, un edificio donde la arquitectura religiosa se asentó literalmente sobre una estructura militar anterior. Esa superposición de usos convierte el enclave en una pieza excepcional para comprender la evolución histórica de Fuenllana.
Hoy se conservan los vestigios de este antiguo edificio, arruinado ya en época contemporánea, pero todavía cargado de fuerza paisajística e histórica.
Las investigaciones arqueológicas realizadas en los últimos años han permitido localizar posibles lienzos de muralla y confirmar la importancia del cerro como espacio fortificado y después religioso y cementerial.
La visita permite leer muy bien esa relación entre el relieve, la trama medieval del pueblo y la permanencia de una memoria construida durante siglos en torno a un mismo lugar.
Datos de interés
