Sobre este lugar
El Convento de San Agustín es uno de los edificios más representativos de Fuenllana y una pieza clave para entender la importancia que alcanzó la villa en la Edad Moderna gracias a la devoción a Santo Tomás de Villanueva.
Se sitúa en la parte norte del núcleo urbano, abriendo su fachada a la plaza que hoy actúa como antesala del conjunto.
Según la tradición, el convento se levantó sobre la casa natal del santo, lo que convirtió este lugar en un espacio de memoria y de especial significación religiosa para el pueblo.
El convento fue fundado en 1735 junto a la antigua iglesia de Santo Tomás de Villanueva, hoy desaparecida, y sus obras finalizaron en 1746.
La instalación de la comunidad agustiniana reforzó el protagonismo devocional de Fuenllana dentro de la comarca, hasta el punto de que en 1743 el culto de la antigua iglesia de Santa Catalina quedó anexionado al convento.
Más tarde, la desamortización de 1820 puso fin a la vida conventual, y buena parte del edificio pasó a manos del Ayuntamiento, que todavía hoy ocupa una parte importante del inmueble.
Aunque su estructura ha sido alterada por las reformas y los nuevos usos, el edificio conserva elementos de gran interés.
Al exterior destaca la fachada meridional, sobria y de dos alturas, con portada adintelada, balcones y relieves de santos de la orden.
En el interior sobresale especialmente el claustro, organizado en dos cuerpos y articulado con un lenguaje clasicista de orden toscano, considerado en la documentación histórica como uno de los más destacados de la provincia.
El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural en 1991, lo que confirma su valor dentro del patrimonio del Campo de Montiel.
Datos de interés
