Sobre este lugar
La iglesia de San Vicente Mártir se alza en Cózar, en el centro de una localidad situada en el corazón del Campo de Montiel, muy próxima a Villanueva de los Infantes, Torre de Juan Abad y Almedina.
Su monumentalidad destaca de forma inmediata en el perfil del pueblo, hasta el punto de que puede reconocerse desde la distancia antes de llegar al casco urbano.
El templo se sitúa en una plazuela en la que confluyen tres ejes viarios con forma de tridente, dentro de un espacio urbano que concentra históricamente los principales ámbitos de representación de la villa. Esa posición privilegiada, cercana además a la antigua Casa Consistorial, convierte a la parroquia en uno de los referentes esenciales de la imagen histórica de Cózar.
La construcción de la iglesia comenzó a finales del siglo XV y quedó concluida en la segunda década del XVI, en un momento de crecimiento de la población tras su repoblación por la Orden de Santiago y su integración en la encomienda de Montiel.
Su advocación a San Vicente Mártir remite a una devoción muy extendida en la Edad Media, asociada simbólicamente a la constancia, la pureza y la victoria sobre los vicios.
El edificio actual se entiende además como una ampliación barroca de un trazado antiguo de raíz medieval, lo que explica la complejidad de su evolución y su importancia dentro del desarrollo urbano de Cózar.
Más allá de sus valores artísticos, la iglesia ha sido durante siglos el gran centro religioso de la localidad y uno de los elementos que mejor expresan su consolidación histórica.
Desde el punto de vista arquitectónico, el interior presenta planta de cruz latina con una sola nave y sin capillas laterales. El ábside es poligonal de tres lados y se cubre con bóvedas de terceletes cuyos nervios descansan sobre ménsulas semicirculares, mientras que la nave se organiza mediante tres arcos fajones apoyados en semicolumnas toscanas adosadas a finas pilastras. La portada principal muestra una composición clasicista con dos columnas jónicas que sostienen un frontón triangular, en cuyo tímpano se esculpe un tondo liso y, bajo él, un bajorrelieve con un Calvario. En el lado de la Epístola se abre la capilla de los Ayuso, concebida como una portada-hornacina con gran arco de medio punto y cartela heráldica.
A los pies del templo se conservan la tribuna, el coro y una interesante reja de madera fechada en 1703, además de la presencia de un órgano del siglo XVIII, hoy muy transformado tras los daños sufridos en la Guerra Civil.
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