Sobre este lugar
La iglesia parroquial de Santa Ana se encuentra en Castellar de Santiago, en el corazón de una población situada en el sector suroccidental del Campo de Montiel, muy próxima a las estribaciones de Sierra Morena.
Dentro del núcleo urbano, el templo constituye uno de los principales referentes patrimoniales de la localidad y una pieza clave de su imagen histórica.
Su implantación responde además a una circunstancia singular, ya que se asienta sobre un terreno irregular que obligó a elevar la zona de los pies sobre un montículo artificial de piedra para equilibrar el alzado del edificio. Esa adaptación al terreno forma parte de la personalidad arquitectónica del templo y de su integración en la fisonomía del pueblo.
La construcción de Santa Ana se sitúa a mediados del siglo XVI, en un momento de consolidación de Castellar de Santiago tras su crecimiento bajomedieval y en vísperas de su independencia del Señorío de la Torre de Juan Abad, lograda en 1564. La iglesia debe entenderse, por tanto, dentro de la evolución de una villa que, tras la reorganización cristiana del territorio y su vinculación a la Orden de Santiago, fue afirmando progresivamente su propia entidad.
Con el paso del tiempo, el templo adquirió un valor aún mayor al custodiar en su interior la imagen del Cristo de la Misericordia, una talla del maestro toledano Giraldo de Merlo que terminó convirtiéndose en la más venerada de la localidad y en el Santo Patrón de Castellar.
De este modo, la parroquia no solo ha articulado la vida religiosa del pueblo, sino también una parte esencial de su identidad devocional y festiva.
Desde el punto de vista arquitectónico, Santa Ana responde a la tipología de las iglesias manchegas de tradición mudéjar, aunque incorpora un lenguaje acorde con la sobriedad renacentista.
Su decoración exterior es prácticamente inexistente, pero destaca por la monumentalidad de su portada principal, concebida con un acusado clasicismo a modo de arco triunfal. La sencillez de las líneas, la austeridad decorativa y la iluminación a través de escasos vanos refuerzan el carácter severo del conjunto. Los materiales predominantes son el ladrillo y la mampostería, mientras que la piedra moliz se reserva para portadas y refuerzos. El templo presenta planta de cruz latina de una sola nave central, con presbiterio poligonal de cinco lados, brazos del crucero poco desarrollados y remate en espadaña de tres campanas, terminada en frontón triangular con cruz y veleta de hierro.
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